@elvis_ente

05 febrero, 2007

LA DEFENSA DEL MEDIOAMBIENTE, UN NUEVO DESAFIO PARA LA MILITANCIA


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Ecologia

Cumbre Mundial sobre Cambio Climático en París

RESEÑA DE "LA TRAMA DE LA VIDA. UNA NUEVA PERSPECTIVA DE LOS. SISTEMAS VIVOS" DE FRITJOF CAPRA

Ensayo sobre el libro "Las connexiones ocultas" de Frijof Capra

Nosotros y el Problema.

Desde hace tiempo los especialistas alertan sobre el cambio climático derivado del calentamiento del planeta. Esto se produce a partir del efecto invernadero que las emisiones de dióxido de carbono (entre otros gases) de la combustión fósil.

Claro está que esa combustión es generada por la actividad industrial del hombre desde –prácticamente- la revolución industrial. También inciden la tala indiscriminada de árboles y la pesca voraz.

Hoy vemos en todo el mundo fenómenos climáticos extremos; sequías en Australia, inundaciones en Indonesia, en Tucumán, huracanes inéditos en el Caribe. Sin contar la pérdida de ecosistemas enteros y las nuevas enfermedades y epidemias que pueden desencadenar un par de grados más en el océano. Nuestras propias ciudades se ven amenazadas por eventuales meteoros climáticos y así vemos a la meteorología, la epidemiología y el manejo de catástrofes dejar los anaqueles de la biblioteca para pelear la tapa de los diarios.

Y nosotros acá; la militancia se expresa de diversas formas según el momento histórico; conservando siempre su carácter pedagógico para que el pueblo pueda desear, buscar y, si es necesario, luchar por su supervivencia y dignidad. Ayer la Independencia, mas cerca la Liberación Nacional; podemos exigir justicia por los crímenes de lesa humanidad, o recuperar fábricas quebradas en favor de sus trabajadores... pero hoy - y sin haber plasmado con plenitud ningún valor moderno- se suma la batalla por la conservación de nuestro habitat ecológico.

La política ha sido la gran ausente en la mesa protectora del ambiente, lo cual no la libera de la responsabilidad de conducir al mundo hacia la armonización con su entorno. La demanda y la actitud están, resta poner convicción para gatillar el cambio.

La globalización tiene cara de Tormenta:

El Mundo es una Unidad Biológica desde su creación, aunque muchos crean que ha estado dividido en países hasta que que llegaron la tele y la integración económica. La tecnología y el comercio desdibujan las fronteras nacionales al amparo de la “globalización”. A lo largo del siglo XX la humanidad construyó herramientas globales como armas de destrucción masiva, organismos supranacionales, medios de comunicación y hasta se ha generado una muy incipiente cultura global. Pero el primer desafío global que enfrenta la Humanidad es el cambio climático. Y sin aventurar qué puede pasar con nosotros sentimos que el mundo cambió para siempre.

Todos sabemos que los países “industrializados”, “desarrollados”, “centrales” o como Ud. quiera llamar al conjunto de Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y Europa Occidental son los principales contaminadores del planeta, tanto por el tipo como por la escala de su actividad económica y estilo de vida; sin embargo la inundación ocurre en Salta o Tucumán, donde la población – “periférica”, “subdesarrollada”, “emergente” o como Ud. quiera llamar al conjunto de países que no son ni Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y Europa Occidental jamás ha generado acciones contaminantes que justifiquen un aumento de la temperatura global. Eso sí es globalización, un nuevo escenario al cual deberemos adaptarnos y cuya solución es inaccesible con las herramientas nacionales y exige un cambio profundo a nivel individual, pero a escala global.

El Futuro llegó hace rato.

Las consignas políticas modernas y contemporáneas han puesto el acento casi exclusivamente en la construcción de lo nacional y las contradicciones de los sistemas políticos y económicos. El proyecto de nuestra especie se basa en la acción del hombre sobre el medio, un medio – hasta hoy-mudo, sumiso e inagotable. Actuamos como si lo único importante fuera lo que hacemos los seres humanos entre nosotros sin tomar en cuenta el efecto de nuestros actos sobre la vida que nos rodea. Pues bien, lamentablemente tendremos que aceptar que ese modelo ancestral se agotó.

El siglo XX será recordado como el siglo de las naciones; una Patria Justa Libre y Soberana rezaba el General Juan D. Perón; ¿Qué nos hace más Nación? se preguntaba Rogelio metódicamente; Patria o Muerte, Liberación Nacional y tantas otras consignas que en todo el mundo inspiraron debates y guerras a lo largo del siglo que pasó. La misma militancia ha girado en torno a esos conceptos y fuertemente orientada a la administración pública.

La práctica política contemporánea ha sido una cadena de acciones estado – céntricas; desde las plataformas políticas, las estructuras partidarias, la práctica electoral y hasta la ayuda social. Lamentablemente; ese modelo de acción también es fuertemente objetado por la dinámica que plantea el cambio climático.

La visión política actual parece poco inclinada a asumir lo ecológico como un elemento central. Los resortes de la negación funcionan a pleno en un momento histórico donde –no sólo los argentinos- sino todo el mundo requiere cuadros políticos integrales; que tengan gestión, mensaje y arte.

Y hoy, sin haber logrado nunca los objetivos modernos de igualdad y justicia, se introducen nuevos factores y protagonistas que cambian dramáticamente el centro de gravedad de la acción política; en el siglo XXI las discusiones y los acuerdos políticos serán otros; el ¿qué nos hace más Nación? se desdibuja frente a interrogantes vitales como ¿Qué hacer para evitar que la especie humana se destruya a sí misma y al Planeta que habitamos? o ¿Podremos tomar agua y basñarnos mañana?".

Hace se presentó en Inglaterra un informe muy profundo sobre las consecuencias sociales y económicas de el cambio climático. El Informe Stern asegurá que el calentamiento global afectará los elementos básicos de la vida de personas de todas partes del mundo - el acceso al agua, la producción de alimentos, la sanidad, y el medio ambiente. Cientos de millones de personas podrían sufrir hambre, escasez de agua e inundaciones costeras a medida que se calienta el planeta. Todos los países serán afectados. Los más vulnerables - los países y poblaciones más pobres que Ud. ya sabe- sufrirán antes y más intensamente, aun cuando sean los que menos hayan contribuido a las causas del cambio climático.

Nuevos problemas, nuevos desafíos, nuevos escenarios necesariamente activan en nosotros nuevas prácticas de militancia. El paso primero de este largo viaje es construir una clara visión del proceso que vive el mundo y el rol que podemos cumplir en él a partir de nosotros mismos y la comunidad organizada.

Marcar un Rumbo.

Concebimos lo social desde una mirada humanista -en el sentido de su fuerte sesgo antropocéntrico-, y a partir de allí ciega a su entorno. Desde la “cima” de la creación proyectamos al planeta un conjunto de valores, conceptos y símbolos propios de lo humano; podríamos decir que nos apropiamos del mundo. Esta “apropiación” se expresa en el uso que de los recursos naturales hacemos.

Nuestra supuesta “supremacía” convierte al resto de la creación en un simple insumo o escenografía de nuestra vida. Los monos al circo y al zoo, los bosques para hacer papel, los ríos para que alberguen nuestros deshechos por nombrar algunos ejemplos toscos y actuales. La lista se alarga infinitamente.

Buscar el origen del papel predador del hombre en su mundo nos llevará sin escala al origen de la especie. El uso abusivo de la naturaleza forma parte de nuestra cultura más profunda y se basa -como tantas otras cosas- en la ignorancia del hombre. Por eso trasciende los límites nacionales e incluso culturales para ser un problema global.

La tarea es muy larga -mucho más que nuestras vidas- pero iniciarla se torna impostergable. ¿El trabajo?: Docencia; transmitir valores ecológicos mediante el ejemplo y la palabra. Impulsar el reciclage y el uso de enregía limpia, y sobre todo amar y enseñar a amar a nuestro mundo, nuestro hogar.

"la percepción desde la ecología profunda reconoce la interdependencia fundamental entre todos los fenómenos y el hecho de que, como individuos y como sociedades, estamos todos inmersos en (y finalmente dependientes de) los procesos cíclicos de la naturaleza. (…) La ecología profunda no separa a los humanos-ni a ninguna otra cosa-del entorno natural. Ve el mundo, no como una colección de objetos aislados, sino como una red de fenómenos fundamentalmente interconectados e interdependientes. La ecología profunda reconoce el valor intrínseco de todos los seres vivos y ve a los humanos como una mera hebra de la trama de la vida." Fritjof Capra. 1996